Chipre y JP Morgan

Un nuevo capítulo del drama de la crisis hipotecaría se cerró este domingo 24, Chipre alcanzó un acuerdo con la Unión Europea para el rescate de su sistema bancario. Es uno más de la larga zaga de crisis generadas a raíz de la debacle financiera que estalló en 2007  en los Estados Unidos producto de los excesos hipotecarios, que además tuvo sus replicas en Europa y en el resto del mundo. En este caso el costo fue transferido a los ahorristas chipriotas quienes perdieron una parte importante de los ahorros depositados en los bancos en problemas y en los que no. Ya que para salvar el acuerdo con la UE se aplicó a todos los ahorristas del país un impuesto único con tasas variables según los montos de los depósitos .

Como mencionamos en el editorial anterior, el no pago de la deuda externa griega generó la caída de los principales bancos chipriotas, ya que eran grandes inversionistas en deuda griega. Lo cual evidencia una concentración excesiva de la cartera de inversión en un tipo de activos de forma tal que un derrumbe generó una cadena catastrófica. Para decirlo en cristiano, todos los huevos en una misma cesta y luego salieron a hacer motocross con el paquete en la espalda.

En contraste podemos ver el manejo de la crisis del London Whale, donde JP Morgan afrontó pérdidas importantes producto de estrategias de inversión equivocadas. Sin embargo desde la crisis del año pasado el banco ha recuperado el valor perdido, incluso la semana pasada salió relativamente ileso de una interpelación en el senado de los Estados Unidos en relación al manejo de esta crisis. La diferencia fue determinada por dos elementos esenciales; concentración de activos y velocidad de respuesta a la crisis.

Una adecuada estrategia de diversificación de activos permitió minimizar las pérdidas dentro del total del portafolio, no obstante lo pesado que pueda sonar US$ 6000 millones perdidos. El otro elemento clave fue la respuesta rápida y drástica, que incluyó el reemplazo de los responsables inmediatos. JP Morgan tomó pérdidas (stop loss) en el negocio del London Whale y ejecutó los correctivos de inmediato, informando a reguladores y a accionistas .Lo cual obviamente alertó también al mercado que supo sacar provecho del árbol caído.

Los bancos griegos por el contrario, perdieron precioso tiempo desde 2007 hasta 2009 para deshacerse de activos tóxicos, generando una infección general del sistema bancario chipriota. Dos lecciones quedaron; todos los huevos no van en una misma canasta y tomar medidas drásticas y rápidas puede salvar muchas vidas.